Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
El hombre propone y Dios dispone.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Dios aprieta pero no ahoga.
Nunca falta de que reírse.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Quien nada pide, nada recibe.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Secreto a voces.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Antes es la obligación que la devoción.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Explique, no complique.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Está como aji titi.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Una buena acción es la mejor oración.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Querer es poder.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Bastante colabora quien no entorpece.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.