¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
¿Si un mono está entre los perros, por qué no aprenderá a ladrar?
La mujer de quien un hijo ha sido comido por una bruja es quien mejor conoce los males de brujería.
Dios habla una lengua extranjera.
De oveja negra, borrego blanco.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
O todos moros o todos cristianos.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
El burro hablando de olotes.
Orejas de burro.
Una familia unida come del mismo plato.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Quien siempre adula se quema las mangas
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
Indio con puro, ladrón seguro.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
El dueño del perro no obedece a su perro.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
pajero como tenedor de oveja.
Dios da, nunca vende.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Cazador y cazado confían en Dios.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
El que no habla, no yerre.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Indios y burros, todos son unos.