Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Ley puesta, trampa hecha.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
A causa perdida, mucha palabrería.
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Prueba tu habilidad primero en dorado y después en oro.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Pedir más es avaricia.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Una sola mano no aplaude.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Atender y entender para aprender.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Zurcir bien es más que tejer.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Más alimenta el pan casero que el que vende el panadero.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A consejo de ruin, campana de madera.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
La paciencia es la llave del paraíso.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Antes me muero que prestar dinero.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Quien vende barato vende doblado.
Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
El sabio calla, el tonto otorga.
A mala leña un buen brazado.
Fruta prohibida, más apetecida.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Dar puntadas.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Mala olla y buen testamento.
El tiempo es oro, la salud tesoro.