Ido el conejo me das consejo.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Pobreza no es vileza.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Del trabajo nace el descansar.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Buen cazador, mal labrador.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Dar antes que amagar.
Habla de la caza y cómprala en la plaza.
Dádiva forzada no merece gracias.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Ahora adulador, mañana traidor.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Estás trabajando para el inglés.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
El placer es víspera del pesar.
Un perro sabe donde se tira comida.
El que la deba, que la pague.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Mujer refranes, muller puñetera.
A gran culpa, suave comprensión.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.