Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Pobreza no es vileza.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Buen cazador, mal labrador.
Habla de la caza y cómprala en la plaza.
Del trabajo nace el descansar.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Dar antes que amagar.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Dádiva forzada no merece gracias.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Ahora adulador, mañana traidor.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Estás trabajando para el inglés.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Un perro sabe donde se tira comida.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Mujer refranes, muller puñetera.
El que la deba, que la pague.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.