Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Pan con sudor, sabe mejor.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
La práctica hace al maestro.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Al dedo malo, todo se le pega.
Esto es de rompe y rasga.
A gana de comer, no hay mal pan.
Mojarse el potito.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Hacer algo de cayetano.
El burro al ratón le llamó orejón.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Cuentas claras, amistades largas.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Antes es la obligación que la devoción.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Para el postrero no hay cuchara.
El pan es freno del vino.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Las calabazas vacías hacen más ruido.