Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Vale más muerto que vivo.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Algo es algo, menos es nada.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
El brasero, llega mejor a los primeros.
Si un problema tiene solución,no hace falta preocuparse.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Al que obra bien, bien le va.
Hacer algo muy en los cinco casos.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Hacer oídos de mercader.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Hombre refranero, medido y certero.
Nada con nada, total nada.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Cántaro roto para tiesto vale.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.