La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
La mejor caridad es la justicia para todos
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Un ten con ten para todo está bien.
Nada tiene al que nada le basta.
Las palabras no cuestan plata.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Ni para carga ni para silla.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Cuanto más amistad, más claridad.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
La burla, para quien le gusta.
A mala venta, mala cuenta.
Vino sacado hay que gastarlo.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Bolsa llena, quita las penas.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
El saco del jugador, no necesita atador.
Hacer favores, empollar traidores.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Hacer un hueco para tapar otro.
Tanto tienes, cuánto vales.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Breve habla el que es prudente.
Una buena acción es la mejor oración.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Llenarle la cuenca a alguien.
Bueno está lo bueno.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
La bondad, quien la tiene la da.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día