Más vale muerte callada que desventura publicada.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Saber uno los bueyes con que ara.
Corta despacio, que hay poco paño.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Siempre habla quien menos puede.
El haragán es el hermano del mendigo.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Buen comedor, buen dormidor.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Al buen jugador la pelota le viene.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Al enfermo que es de vida, el agua es medicina.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Agua corriente, agua inocente.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
El que tiene salud es rico.
Moda y fortuna presto se mudan.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Hombre osado, bien afortunado.
Cazador y cazado confían en Dios.
Date prisa, pero no corras.
Un protector es como un manto.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Fue sin querer...queriendo.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Más chulo que un ocho.