Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Del precipitar nace el arrepentir.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Quien acomete vence.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Emborrachar la perdíz
Le puso el dedo en la llaga.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
La que no baile, de la boda se marche.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Sin trabajo no hay recompensa.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Faldas largas, algo ocultan.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Espuela de plata, también hiere y mata.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.