El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Es más entrador que una pulga.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
No hay alegría sin aburrimiento
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Guay del malo y de su día malo.
Más groso que el Guelpa.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Una en el papo y otra en el saco.
A buey viejo, pasto tierno.
Por una alegría mil dolores
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A escote nada es caro.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Cojo con miedo, corre ligero.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Olla quebrada, olla comprada.
No es mal sastre el que conoce el paño.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
No hables por boca ajena.