Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Aunque te rompas el cuero, sin suerte no harás dinero.
Valentón y rufián, allá se van.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Chico de plaza, chico de mala raza.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
El que no aprende es porque no quiere.
Por San Martín siembra el ruin.
Después del relámpago viene el trueno.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Ruego de Rey, mandato es.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
El aburrimiento es una desgracia
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
La virtud ennoblece.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Tragando aunque sea saliva.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
No es para cualquier chiflar a caballo.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.