No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
El que la hace, la paga.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
El hombre que sabe y sabe lo que sabe, es un sabio, ¡síguelo!. El hombre que no sabe y sabe que no sabe, es simple, ¡enséñale!. El hombre que sabe y no sabe que sabe, está dormido, ¡despiértalo!. El hombre que no sabe y no sabe que no sabe, es un necio, ¡huye de él!.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
En arca abierta, el justo peca.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Mientras más aprendo menos sé.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Hijo de tigre sale pintado.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
No está el palo para cucharas.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Burro cansado, burro empalmado.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Con la misma vara que midas serás medido.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
El hable es plata, el silencio es oro.
El que da y quita, con el diablo se desquita.