¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
La burla, para quien le gusta.
Navarro, ni de barro
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Sin padrino no hay bautizo.
Pueblo chico infierno grande.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Nada contra la corriente.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
El sarampión mata a lo traidor.
Al potro que le alabe otro.
Madre muerta, casa deshecha.
Boca de verdades, cien enemistades.
Dinero de canto, se va rodando.
Mas papista que el Papa.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
El vientre lleno aunque sea de heno.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Le debe a cada santo una vela.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
A fullero, fullero y medio.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Por San Martín, trompos al camino.