A burro negro, no le busques pelo blanco.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
La mula y la mujer son malos de conocer.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Gente parada, malos pensamientos.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Al son que te tañan, a ése baila.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Intimidades, solo en las mocedades.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Dar el consejo y el vencejo.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Oveja harta de su rabo se espanta.
El que come y canta loco se levanta.
Ande o no ande, la burra grande.
A burlas, burlas agudas.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
A candil muerto, todo es prieto.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
De comerciar a robar, poco va.
Ávila, santos y cantos.
Cuentas viejas líos y quejas.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.