Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Mucho ruido y pozas nueces.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Hablar a calzón "quitao".
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Hablar con bestias es para molestias.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Ignorante y burro, todo es uno.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Burro cansado, burro empalmado.
Poco freno basta, para la mujer casta.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Buen moro, o mierda u oro.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Quien amaga y no da, miedo ha.
De persona palabrera, nunca te creas.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Los burros se buscan para rascarse.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Que saben las vacas de montura.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.