Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
El burro adelante y la carga atrás.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
No tropieza quien no anda.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Moro viejo, mal cristiano.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Febrerillo, mes loquillo.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Oveja de todos, cómenla lobos.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
No hay boda sin tornaboda.
Los tontos consiguen las mejores cartas
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Al asno lerdo, arriero loco.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Eso es regar fuera del tiesto.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Por la peana se adora al santo.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Cambio de costumes, par es de muerte.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Alabanza propia es vituperio.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Es tonto, pero se mete en casa.
Hortelano tonto, patata gorda.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.