Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
No está la Magdalena para tafetanes.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
No arrojes margaritas a los puercos.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Llamame tonto y dame pan.
De tal jarro, tal tepalcate.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
No hay boda sin doña Toda.
Como poroto de la chaucha.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Pagan justos por pecadores.
Quien quita lo que da, al infierno va.
El vivo a señas y el tonto a palos.
La boda de los pobres, toda es voces.
Año de pitones, año de cabrones.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Viendo al payaso, soltando la risa.
El loco, por la pena es cuerdo.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
A chico santo, gran vigilia.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Madre ardida hace la hija tollida.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
Cabeza loca no quiere toca.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Perros raspan, pero la caravana passa.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Manda, manda, Pedro y anda.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.