Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Olla remecida u olla bien cocida.
Es como llevar leña para el monte.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Alegría amagada, candela apagada.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Llamame tonto y dame pan.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Allega, allegador, para buen derramador.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
A perro macho lo capan una sola vez
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Dios era bueno para negociante.
Novia para siempre, mujer para nunca.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Ofrecer el oro y el moro.
Buena olla y mal testamento.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.