Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
La larga visita la alegría quita.
Muchos pocos hacen un mucho.
No te alabes antes de que acabes.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Palabra de cortesano, humo vano.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Mala noche y parir hija.
Tan rápido como un chisme.
Con buena polla bien se jode.
Dios era bueno para negociante.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Andarse por las ramas.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Agua beba quien vino no tenga.
No ser escaparate de nadie.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
La experiencia es a veces dolencia.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Si no sobra es que falta.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Disfruta solo los placeres del momento.
Colgar los guayos.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Quien más tiene, menos suelta.
Ande o no ande, la burra grande.
Gente de montaña, gente de maña.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Hablando la gente se entiende.
El que paga mal, paga dos veces.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
A buey viejo, no se le saca paso.
El dinero ayuda a sopotar la pobreza.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Ver y no tocar, se llama respetar.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
La fe no tiene miedo.
Haz el bien y olvídalo.