Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Paso a paso se hace camino al andar.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
No la hagas y no la temas.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
En largos caminos se conocen los amigos.
Dios aflige a los que bien quiere.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
A falta de pan, buenas son tortas.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Hacerse el sueco.
Dar antes que amagar.
Juego y bebida, casa perdida.
Se heredan dinero y deudas
Te están dando Atol con el dedo.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
A chica boca, chica sopa.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
La envidia es una mala consejera.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Cuando de los cincuenta pases, no te cases.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Buenas cartas a veces pierden.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.