A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Más se junta pidiendo que dando.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
La barca pasa, la orilla queda
De la abundancia viene la vagancia.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Por poco se empieza y a mucho se llega.
Si quieres buscar jornaleros, búscalos entre San Juan y San Pedro.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Hijos casados, trabajo doble.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Oir a todos, creer a pocos.
No le pegues a la yegua antes de empezar la carrera.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Carta echada, no puede ser retirada.
A todo marrano le llega su diciembre.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Al pan se arrima el perro.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
El buen mosto sale al rostro.
Armas y dineros quieren buen dueño.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Dios da, nunca vende.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
El flojo trabaja doble.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
En la unión está la fuerza.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Hacer buenas (o malas) migas.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.