Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
La virtud ennoblece.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Freídle un huevo, que dos merece.
El que no está contra ti, está contigo.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Nunca falta un roto para un descosido.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
La mejor forma de salvar la vida es corriendo.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
A otro perro con ese hueso.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
De pico, todos somos ricos.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Al mal año, tarria de seda.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Cada día trae su propio afán.
La madurez solo se vive una vez.
Calle mojada, caja cerrada.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
De cualquier maya sale un ratón.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
La cara del santo hace el milagro.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Pan ajeno, caro cuesta.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Dar el consejo y el vencejo.
Una espina en el ojo.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Vive y deja vivir.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
El papel puede con todo.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
En amores, los que huyen son vencedores.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
El tropezón enseña a sacar el pie.