No hay que reírse de la felicidad
La buena hija dos veces viene a casa.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Saber es poder.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
A cada puerta, su dueña.
El que no te conozca, que te compre.
Gana poco, pero gana siempre.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Sin un duro, no ha futuro.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Quien no se arriesga no cruza el río
Tres al saco y el saco en tierra.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Date buena vida, temerás más la caída.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Quien se casa, casa quiere.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
A quien mucho tiene, más le viene.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Lo que fuere sonará.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
El que se apura, poco dura.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
A buen sueño, no hay cama dura.
Alábate, mierda, que el río te lleva.