Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Amigo viejo y casa nueva
El que rompe, paga.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Riqueza vieja es la nobleza.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Casa sin madre, río sin cauce.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Esta es la gota que derramo el vaso.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Quien lengua ha, a Roma va.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Y vuelta la burra al trigo.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Hoy por ti, mañana por mí
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
No hay día malo sin día bueno.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.