Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Quien calla otorga
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Muerto, ¿quieres misa?.
Esto es pan comido.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Nacer de pie.
Todo flujo debe tener su reflujo.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
A padre ahorrador, hijo gastador.
¿Fiado?. Mal recado.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Nadie ha visto el día de mañana.
El uso es maestro de todo.
El que no tranza no avanza.
No hay alegría sin aburrimiento
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
La belleza es un reino que dura poco
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
El mejor espejo es un ojo amigo.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Llevar agua al mar.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.