La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Todos los extremos son malos.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
La práctica vale más que la gramática.
De tal jarro, tal tepalcate.
Culo veo, culo quiero.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Variante: Salir de Guatemala y meterse en Guatepeor.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
De lo vedado, un solo bocado.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
La tierra será como sean los hombres.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Claridad, y no en el caldo.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
La Justicia entra por casa.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Come santos, caga diablos.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
No te fíes del sol del invierno.