Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
No hagas bien sin mirar a quien.
Libro prestado, libro perdido.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
La tercera es la vencida"
Que mejor almohada que no saber de mañana.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Acúsole porque pisó el sol.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
El ojo del amo engorda al caballo.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Para que quiere cama el que no duerme.
A caballo grande, grandes espuelas.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Lobos de la misma camada.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Ahora adulador, mañana traidor.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Ojos de lindo color, no por eso ven mejor.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Pasado mañana, mañana será ayer.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Jugar la última carta.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Más vale oler a asno que a muerto.
Mala yerba, mucho crece.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.