El sueño es hermano de la muerte.
La mentira busca el rincón.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Sueño sosegado no teme nublado.
El miedo guarda la viña.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Dar de comer al diablo.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
En lo ajeno, reina la desgracia.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
A la virtud, menester hace espaldas.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Gente parada, malos pensamientos.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Quien mal cae, mal yace.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Mujer pecosa, mujer candela.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Secreto a voces.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Consejo tardío, consejo baldío.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Quien mucho desea, mucho teme.
Hacer de su capa un sayo.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Callando el necio, se hace discreto.
Al ausente, por muerto le da la gente.