El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
Mal ojo le veo al tuerto.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El muerto delante y la griteria atrás.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Difama, que algo queda.
Si la nube es negra, cuídate de la piedra.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Del mal, el menos.
A saya blanca, ribete negro.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
El que anda en silencio, cazar espera.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Madre muerta, casa deshecha.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
A días claros, oscuros nublados.
De día beata, de noche gata.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
A bestia loca, recuero modorro.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
De día no veo y de noche me espulgo.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Volverse humo.