Quien escucha, su mal oye.
La soga, tras el caldero.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Necio es quien con necios anda.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Callado mata conejo.
La muerte todo lo ataja.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Buena fama, hurto encubre.
Boca de verdades, cien enemistades.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Cada cual es dueño de su miedo.
Date buena vida, temerás más la caída.
Quien desparte lleva la peor parte.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Después de toda oscuridad hay luz.
El monte tiene ojo.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
El yerro encelado, medio perdonado.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Brilla por su ausencia.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Bonito era el diablo cuando niño.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Socorro tardío, socorro baldío.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.