De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Hacer de necesidad virtud.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
El corazón del justo, piensa para responder.
A Dios, nada se le oculta.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
La mentira busca el rincón.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
La verdad es de un solo color
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
La diligencia es la madre de la buena forma.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Entre amigos no hay cumplidos.
Real que guarda ciento, es buen real.
Pocas palabras son mejor.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Un espejo no sabe ser embustero.
El amor puro es mejor con algo de puro amor.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Quien dice lo que no siente, miente.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
La verdadera amistad es inmortal.
Del que jura, teme la impostura.
La prudencia nunca yerra.
Poco dinero, poco sermón.
Demuestra tu agradecimiento con tu comportamiento.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Fiar, en Dios y en otro no.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Lo prometido es deuda.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.