A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Cruz y raya, para que me vaya.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Mujer con toca, dos veces si.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Donde humo sale, fuego hay.
Agua beba quien vino no tenga.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Con el callar, vencerás.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
El otoño de lo bello, es bello.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
En casa llena el loco no se apena.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Nunca se debe tirar piedras arriba cuando se tiene techo de cristal.
Febrero, cebadero.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Van al mismo mazo.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Por unos pierden otros.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.