De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Lo bello es difícil.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
El éxito es la realización progresiva de un sueño.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Boda mojada, novia afortunada.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Entre bueyes no hay cornadas.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Beso, queso y vino espeso.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Bailar con la más fea.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Con el amor está el temor
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Después del gusto, que venga el susto.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
No se puede medir con la misma vara.
El avariento nunca está contento.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Más vale tarde que nunca.