Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Por una alegría mil dolores
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
El que bien te quiere te hará llorar.
Don Din nunca parece ruin.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Si vives de fiado, vives señalado.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
En cada casa, un solo amo.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Hombre canoso, hombre hermoso.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
La variedad place a la voluntad.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Visitas, pocas y corticas.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Consejo tardío, consejo baldío.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Nadie querría para sí.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.