No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Por segar temprano y segar verde, ningún labrador pierde.
Es más el ruido que las nueces.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Vino sacado hay que gastarlo.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
No te salgas por la tangente.
Campo bien regado, campo preñado.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Escucha tu corazón... que sabe.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
A la vejez, dinero y mujer.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Quien llega tarde a la fiesta, no logra cena ni orquesta.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Agua estancada no mueve molino.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Para su casa no hay burro flojo.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.