Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
En Abril y en mayo no dejes en la casa el sayo.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
A gran seca, gran mojada.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Limosnero y con garrote.
Perros y gatos, distintos platos.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
Para el avaro, todo es caro.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Hablar poquito, y mear clarito.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
No todo el monte es orégano.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Probando es como se guisa.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
La nuez llena, menos que la vana suena.
La lengua queda y los ojos listos.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Entre bueyes no hay cornadas.
La jodienda no tiene enmienda.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
El que quiere baile, que pague músico.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Haz lo que haces.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Duerme más que un gato con anemia.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
No es bueno huir en zancos.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Al asno rudo, aguijón agudo.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.