Borrachez de agua, nunca se acaba.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Ladran, pues cabalgo.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Al mal segador la paja estorba.
No eches más leña al fuego.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Mira la peseta y tira el duro.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Puerco no se rasca en javilla.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Bota vacía la sed no quita.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
No digas no sin saber por qué no.
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
Dos fuentes, dos ríos.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
El pescador de caña, más come que gana.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal