Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Lleva en todo un ten con ten y todo te saldrá bien.
El hambre es la mejor salsa
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
De tal jarro, tal tepalcate.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Cada día gallina, amarga la cocina.
De casa del abad, comer y llevar.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Cuando tú naciste ya comía yo pan con corteza.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
A buen bosque vas por leña.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
El sueño es alimento de los pobres.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
El que come tierra, carga su terrón.
A falta de pan, buenas son tortas.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
A la cabeza, el comer endereza.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
No hay mejor salsa que el hambre.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.