En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Ojo al Cristo que es de plata.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
Del reir viene el gemir.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Antes muerte que vergüenza.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
A la de tres va la vencida.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
El buen hijo a su casa vuelve.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Pan candeal no hay otro tal.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Después de la tempestad, viene la calma.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
No te acostumbres a lo que no dure.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Dar puntadas.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Haciendo y vendiendo irás subiendo.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Los extremos nunca son buenos.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Al mal amor, puñaladas.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres