Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
El amor iguala a los que se aman.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
El tiempo de Dios es perfecto.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
La obra alaba el maestro.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
Agua al higo y a la pera vino.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
No basta parecerlo, hay que serlo.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Si no sobra es que falta.
Quien nada hace, nada teme.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Aguja en pajar, mala es de hallar.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Cuenta errada, sea enmendada.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
Hay que poner tierra de por medio.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.