Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Guardas bien y no sabes para quien.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
El tiempo es el mejor consejero
Fía mucho, más no a muchos.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Tras la fortuna guía el favor.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Ponte al sol y harás sombra.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Antes de mil años, todos seremos calvos.
De tal árbol tal astilla.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Ante la duda, la Charly.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
No soy pila de agua bendita.