Los hijos heredan las culpas de los padres
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Las buenas labores honran a los labradores.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Padecer cochura por hermosura.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
A barba muerta, poca vergüenza.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Vicio no castigado crece desatado
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
¡A darle que es mole de olla!
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
A cautela, cautela y media.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Antes de criticar, mírate la cola.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.