Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Viejos los cerros y reverdecen
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
El brasero, llega mejor a los primeros.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
El corazón del justo, piensa para responder.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
El que bien vive, harto letrado es.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Remo corto, barca pequeña.
Mucho apretar, listo aflojar.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Abrojos, abren ojos.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Cazador con levita, quita, quita.
Hacer un hueco para tapar otro.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Tras cada pregón, azote.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Querer matar dos moscas de un golpe
Jugar al abejón con alguien.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Allega, allegador, para buen derramador.
El empezar es el comienzo del acabar.
Sacar los trapos al sol.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Más obrar que hablar.
Renegad de viejo que no adivina.
Sal derramada, quimera armada.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Cual es el rey, tal es la ley.
Quien hace, aplace.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.