Juez airado, injusto el fallo.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Pedir más es avaricia.
Un tiznón solo no arde sin otro.
Llegar a punto de caramelo.
Escarba la graja, mal para su casa.
Entra, bebe, paga y vete.
Nunca te apures para que dures.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
De refrán y afán pocos se librarán.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Tentar la huevera a las gallinas
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Del precipitar nace el arrepentir.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Saber dónde aprieta el zapato.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Campo abandonado, fuego proclamado.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
La prisa produce desperdicios.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Al hombre de rejo, vino recio.
Dejadle correr, que él parará.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
En guerra los estados, los libros cerrados.
El abad canta donde yanta.