Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Hijo casado, vecino airado.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
A liebre ida, palos al cubil.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Hacer castillos en el aire.
Hacer una cosa contra viento y marea.
No te alabes antes de que acabes.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Hablen cartas y callen barbas.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Adulador; él es tu enemigo peor.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Como el espigar es el allegar.
A tres azadonadas, sacar agua.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Oír como quien oye llover.
Criticar es más fácil que imitar.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Barbero, o loco o parlero.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Favores harás, y te arrepentirás.
Mear sin peer, rara vez.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Abusar es mal usar.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Antes de que acabes, no te alabes.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Persevera y triunfarás.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Empieza la tarea y luego termínala.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.