El ignorante es poco tolerante.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
A un bagazo, poco caso.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Ni raja, ni presta el hacha.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Callen barbas y hablen cartas.
Quien hijo cría, oro cría.
El que ríe el último, ríe dos veces.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
La lengua queda y los ojos listos.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Si no sobra es que falta.
Cojo con miedo, corre ligero.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
El casado casa quiere.
La barriga llena da poca pena.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Como el espigar es el allegar.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Juez con prisa, juez que yerra.
En todas partes tiene la semana su martes.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
El que mucho ofrece, poco da.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Toda religión debe ser tolerada porque todo hombre debe llegar al cielo por su propio camino
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Aquí, lo único que importa es el cash.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
No olvides que la fortuna cambia como la luna.