El juez que toma, presto es tomado.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Quien busca, halla.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
La intención hace la acción
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Esta es la gota que derramo el vaso.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Borrón y cuenta nueva.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Volver a inventar la rueda.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
No dar su brazo a torcer.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Bienes y males, a la cara salen.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
La curiosidad mató al gato.
Allega, allegador, para buen derramador.
Del mirar nace el desear.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Es como el basurero que quema por debajo.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Más merezco; pero contigo me conformo.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Lo de balde es caro.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.