Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Dios aflige a los que bien quiere.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Hierba segada, buen sol espera.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Cada día, su pesar y su alegría.
A los pendejos ni Dios los quiere.
A cabrón, cabrón y medio.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Favorecer, es por norma perder.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Oración de perro no va al cielo.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Cazador, mentidor.
Dar al olvido.
El que nada tiene, nada vale.
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
No puedes esconder el humo si encendistes fuego.
Necios y gatos son desconfiados.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Quien más tiene, más quiere.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Moda y fortuna presto se mudan.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Bailaré según tu música.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.