Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Hoy por ti, mañana por mí
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Buscarle cinco pies al gato.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Dádiva forzada no merece gracias.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Juntos en las duras y en las maduras.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
La hacienda, el dueño la atienda.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
La mejor palabra es la que no se dice.
El que fía, o pierde o porfía.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Antes verdugo que ahorcado.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Despacio, que llevo prisa.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Después del gusto, que venga el susto.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.