Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Nadie perdona que le hagan un favor.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Olla tiznada, bien es guisada.
La fuerza no es un remedio
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
El que bien te quiere te hará llorar.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
El humo al suelo, agua en el cielo.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Yo me morí, y que cosas vi.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Qué bien canta María después de la comida.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Matar dos águilas con una sola flecha.
De mala vid, mal sarmiento.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Más se junta pidiendo que dando.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
No fío, porque pierdo lo mío.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
La sal no es atacada por las hormigas.